martes, 8 de diciembre de 2009

en mis sueños

Ya van 23 noches seguidas en que me duermo placidamente y tu apareces en mis sueños, siempre hermosa, siempre diferente, me llamas hacia ti y me rodeas con tus brazos y dulcemente me besas en los labios, yo te correspondo y te abrazo y te digo al oído que te amo con toda mi alma, entonces tu te separas de mi y comienzas a desnudarte, te quitas la liga del cabello y te lo dejas suelto, despacio te quitas la playera del uniforme, y con mas ganas que prisa te deshaces de los zapatos y el pantalón, yo te pido que te quedes así un momento, porque me encanta observarte en ropa interior, te miras tan sensual de esa manera que apenas puedo contener las ganas te saltarte encima y hacerte mía en ese mismo instante, tu lo sabes y me haces sufrir mientras te paseas por la habitación. Comienzo a desabrocharme el cinto y corres hacia mi, y me detienes, apartas mis manos y continuas quitándome la ropa, uno por uno vas soltando cada botón de mi camisa y por cada uno me das un beso, yo solamente me entretengo jugando con el elástico de tu ropa interior, despacio lo jalo con un dedo mientras observo un poco de ese paraíso que oculta de mi vista. Me quitas la camisa y me avientas a la cama, y despacio con sensualidad casi felina te subes encima de mi, me rodeas con tus piernas y sonríes y yo me vuelvo loco de amor por ti, te recuestas en mi pecho mientras yo te acaricio la espalda, la recorro suavemente con la yema de mis dedos, disfrutando cada centímetro de tu piel, de repente me topo con el seguro de tu sostén y lo libero, tu volteas a verme a los ojos y te levantas. Despacio sin ningún apuro te quitas el sostén, dejando libres esos dos portentos de la naturaleza que son tus pechos mismos que algún día alimentaran a nuestra descendencia, tomas mis manos y las llevas hacia ellos, me guías para que te los acaricie como a ti te gusta, despacio haciendo un poco de presión pero sin hacer daño, tu hechas tu cabeza hacia atrás y comienzas a moverte, despacio y todavía con algo de ropa encima comienza el vaivén, yo sigo acariciándote y tu lo disfrutas, hasta que de repente te detienes, y desesperada te levantas, y con furia animal me arrancas los zapatos y el pantalón, luego te quitas tu tanga mientras yo me quito la ropa interior. Y por fin, ahí estamos los dos, completamente desnudos, momentos antes de entregarnos al amor. Nuevamente te mueves hasta quedar encima mío, como si fueras una amazona montando su caballo, juegas conmigo, te diviertes haciéndome desesperar de placer, tallas tu monte de Venus en mi miembro, tomas mis manos y las llevas hacia tus nalgas y con tus manos encima de las mías me indicas que las apriete y que marque el ritmo, te mueves suavemente, me miras a los ojos mientras me haces sufrir, yo te sigo el juego hasta que no aguanto mas, te tomo de los hombros y te tiro hacia la cama, gritas sorprendida mientras me acomodo entre las dos columnas de mármol blanco que tienes por piernas, tu sonríes y me jalas del cabello hacia ti y me dices hazme tuya, y yo te beso con toda la pasión de la que soy capaz, te beso los labios casi hasta hacértelos sangrar, mientras voy invadiendo tu interior con mi arma, hacemos el amor sin prisa con cadencia y sobre todo con amor. Seguimos por largo rato hasta que llegamos a las puertas del cielo y las cruzamos, primero tu, y después yo. Una vez que recuperamos el sentido te digo que te amo mas que a nada en este mundo y me recuesto por un lado de ti sin soltarte, tu me abrazas y quedamos de frente los dos mirándonos a los ojos, platicando largamente sin emitir sonido alguno, el sueño nos vence y nos quedamos dormidos.

Luego despierto en mi cama empapada de sudor, solo y deseándote más que nunca, esperando que este sueño se convierta en realidad.

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