lunes, 18 de mayo de 2009

ya me tengo que ir

Ya me tengo que ir, desaparecer de tu vida, volverme un vago recuerdo, algo me lo dice, que ya no me quieres aquí, que te estorbo que solo soy una carga para ti, mi corazón me lo dice, mi amor te hace daño, mi cariño te asfixia y mi preocupación por ti te agobia la vida.

Porque te callas, dime algo, pídeme que me quede, dime que todavía me necesitas, que no puedes vivir sin mi, anda, dime algo rompe ese maldito silencio que me esta matando, no te quedes tan callada, dime aunque sea que no me quieres, que te estorbo, anda dime algo, habla, que tu silencio me hiere cada segundo.

Esta bien, tu silencio me acaba de confirmar que estoy en lo correcto, me voy a ir, me voy a alejar de ti, hare de cuenta que nunca nos conocimos, fingiré que no te amo como lo hago, derramare mis lagrimas como si hubieras muerto, aunque en realidad el que muere soy yo, porque tu eres mi vida y estar sin ti es un suicidio.

Me voy, aunque en realidad tu eres quien me abandona, lo haces al no pedirme que me quede, porque sabes bien que si tu me lo pides me quedaría sin pensarlo, me voy y me dejas, renuncias a mi como si nunca te hubiera importado, y sabes, creo que siempre fue así, porque nuestra relación siempre fue dispar, yo hice todo por los dos, hacia tu parte y la mía, no me daba cuenta pero así fue, viví engañado creyendo que nuestra relación era de dos, pero en realidad solo fui yo el que lo di todo, y tu solo te limitaste a estar ahí, como un maniquí, ni siquiera intentaste jugar tu papel, simplemente me dejabas hacer todo mientras me veías y te reías de mi, me dejaste ser, me toleraste, esa es la palabra exacta, toleraste mi presencia hasta que te aburrió y decidiste ignorarme a ver si desaparecía, para ti solo fui como el perro que se acerca a la mesa para ver si le lazan una migaja para saciar el hambre, jugaste conmigo, o quizá yo me ilusione solo, esperando que me alimentaras con el amor que tanto anhelaba, pero no fue así, solo volteaste hacia otro lado esperando que desapareciera, mientras yo esperaba esa migaja que nunca llego, y tal como haría el perro yo también me voy hacia otra mesa esperando que alguien se compadezca y me lance una migaja que mitigue el hambre que tengo.

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