jueves, 8 de enero de 2009

ella parte 9

Camino al aeropuerto iban temerosos, temían que los siguieran y los detuvieran, el patrón estaba súper encabronado, juro matar a quien le tendió esa trampa, todavía no tenia idea de quien lo quería sacar de la jugada, pero no tardaría en enterarse de quien se trataba. Al llegar al aeropuerto se dieron cuenta de que estaba sitiado, había mucha presencia policíaca y del ejercito, por lo que no pudieron llegar a la nave que los sacaría del país, el sinaloense dio instrucciones al chofer de que los llevaran al hotel, pero antes tenían que cambiar de vehiculo, porque ese ya lo conocían, y si seguían en el no tardarían mucho en encontrarlos.

De camino al hotel llegaron a una casa de seguridad, ahí vivía uno de los tantos contactos y amigos del patrón, era la casa de un ex militar retirado, ahí el coronel les facilito un automóvil nuevo, sin marcas y con la debida protección, también los abasteció de armas y de una escolta que los llevaría a un pueblo cercano, donde tenia una pista clandestina. Ahí una avioneta los estaría esperando para sacarlos del país.

Camino a la pista, el sinaloense tuvo una corazonada, algo le daba mala espina de todo aquello, sabia que algo muy fuerte estaba por suceder, como todo sicario, esta acostumbrado a la muerte, y la llega a conocer a fondo y a reconocerla después de convivir tanto tiempo con ella, y en ese momento el sentía muy cerca la muerte, como si ella misma le anunciara que venia por el. En ese momento le dio por revisar las armas que les dio el coronel, porque nunca esta demás ser precavido, y mas en el mundo en el que se desenvolvía. Cual seria su sorpresa al darse cuenta que las armas que les dio el coronel estaban cargadas con salvas, se lo hizo saber al patrón, y el enojado le dijo que ya sabia quien los había traicionado, el coronel fue el que les puso la trampa para deshacerse de el, pero no contaban con la malicia y la pericia del sinaloense, que inmediatamente cambio de rumbo, en vez de irse a la pista, se enfilo rumbo a un barrio de mala muerte, cuna de la mayoría de los delincuentes de ese país, el había pasado varios años de su vida en ese lugar y lo conocía como la palma de su mano, ahí encontrarían seguridad y una vía de escape alternativa, y en el peor de los casos, allí podrían enfrentar a sus enemigos y a las autoridades en caso de que quisieran detenerlos, ese barrio es una fortaleza, ahí nadie entra si no es conocido, y el sinaloense era una figura de respeto en ese barrio, no había ahí nadie que fuera mas sanguinario y violento que el, y por eso todos ahí lo admiraban y respetaban.

Llegaron a una vecindad, ahí se bajo del automóvil, toco un portón y se identifico, inmediatamente abrieron las puertas, volvió a subirse al automóvil y lo condujo al interior de la vecindad, una vez dentro el vehiculo de ellos y el de la escolta cerraron la puerta, y desde el techo y de casi todos lados comenzaron a disparar a la escolta hasta que los eliminaron a todos, una ves que termino la balacera se bajaron ella y el patrón, el los condujo dentro de una casa, ahí abrió una puerta y los condujo por ella a través de varios pasillos, aquello parecía un laberinto, llegaron a un patio cerrado, ahí había una especie de bodega, que en realidad nada mas era una cubierta para disimular la entrada de un túnel. Una ves dentro del túnel caminaron alrededor de un kilómetro, hasta encontrar una salida, esa salida daba a una casa de seguridad propiedad del sinaloense, ahí nadie los encontraría. Una vez ahí, se deshicieron de todo lo que llevaban puesto, cambiaron de teléfonos por otros con líneas seguras, una ves que lo hicieron, el sinaloense dio instrucciones telefónicas a sus amigos para que se deshicieran de los automóviles, las armas y los cuerpos de la escolta que les había dado el coronel.

-cabron, ¿donde estas?

-que paso con ustedes, ¿Dónde se metieron? Ya me entere del desmadre que se armo, ¿están bien?

-no hagas preguntas pendejas ahorita, necesito que te salgas del aeropuerto como puedas y nos esperes en dos horas en la pista de Popayán, no confíes en nadie, el coronel nos traiciono, apenas logramos salir con vida, en dos horas oíste bien, no me falles cabron.

-claro que no, en dos horas estaré ahí, tengan cuidado.

Colgó el teléfono y se dirigió hacia la puerta, en ese momento iban llegando los gatos, algunos venían heridos, y varios quedaron muertos en el lugar del enfrentamiento, pero los que lograron escapar con vida llegaron para ponerse a las ordenes del sinaloense, ahí el es dio instrucciones de que partirían en media hora, el destino era la pista de Popayán, ahí los esperaría el piloto para sacarlos, ahora si del país.

-ve y recluta mas gente, porque esto se puede poner peligroso, ahorita nos están buscando por cielo y tierra, y tenemos que llegar a como de lugar a la pista, si lo logramos la paga será buena, si no lo logramos mas nos vale morirnos y llevarnos a los que podamos por delante, yo no pienso tentar la cárcel entendiste.

-si señor, ya están en camino los refuerzos, vamos a mandar una punta de lanza para que despeje el camino.

-esta bien, recuerda en que nos vamos en media hora, así que los quiero a todos listos y armados, y llévense un par de juguetitos por si las moscas.

Continuara…

1 comentario:

Marco Ramiro Hernandez dijo...

eaeaeaeaaaea... que bueno que sacaste del empolvado baul esa historia