viernes, 10 de octubre de 2008

ella parte 5

-llévenme una botella a la habitación que voy a continuar con lo que deje empezado hace rato.

-si señor, enseguida. –Respondió el guarura-.

El patrón se dirigió hacia la habitación de ella, dispuesto a volver a degustar las mieles de aquel cuerpo en la flor de la juventud.

Ella ya un poco mas repuesta después de haber llorado largo rato se acostó en la cama en posición fetal, intentando conciliar el sueño, ya estaba apunto de quedarse dormida cuando oye abrirse la puerta, entra el con una botella y dos copas en la mano, se acerca a la cama, se recuesta a un lado de ella, la abraza y le dice al oído, - ya volví mi amor, ahora si te voy a hacer gozar con toda la calma del mundo-. Ella ni siquiera voltea a verlo, aprieta los ojos y se dispone a esperar lo peor. Esta vez ya mas calmado, sin el desespero de la primera vez, la comienza a besar detrás de la oreja, lentamente va bajando hasta llegar a su hombro, lentamente la hace que se gire hasta quedar acostada boca arriba, el la ve que tiene los ojos apretados y le dice tiernamente al oído, tranquilízate mi vida que no te voy a hacer daño, relájate y disfruta.

Algo diferente tiene el tono de su voz esta ves que ella le cree y se relaja, el la sigue besando primero la frente, luego poco a poco va bajando hacia los ojos, después se queda largo rato besándola en la boca, despacio, sin prisa, como si estuviera besando a una novia el día de su boda, lentamente baja y comienza con el cuello, despacio con ternura, diciéndole cosas bonitas de vez en cuando, sigue su camino de besos, hasta llegar a turgentes pechos, los besa rodeando la aureola, a veces haciendo succion, a veces recorriendo con la lengua, se turna para besar un pecho y acariciar el otro suavemente con la mano, así se pasa largo rato. A ella sin poder contenerse la empieza a traicionar el cuerpo, las hábiles caricias y los besos que le da la comienzan a excitar, comienza a sentir como la va invadiendo una extraña sensación de calor que le nace en el bajo vientre de ahí se extiende hacia todo el cuerpo, casi sin darse cuenta se comienza a mover, como si quisiera adelantarse al contacto de la boca de el con su piel, siente que arde por dentro, sin saber como ni cuando, comienza a desear que no se detenga, que continué con lo que le esta haciendo, el lentamente continua bajando por su vientre, dando besitos cortitos, paseando suavemente sus manos por toda su piel, baja lentamente hasta que se topa con un pequeño mechón de cabello, y debajo de el la mas perfecta vista del cielo, nunca en su vida había visto algo tan hermoso, estaba totalmente depilada, sus labios tenían un color rosado hermoso, su pequeño clítoris invitaba a besarlo día y noche, el continuo bajando, no se fue directamente a su rincón del placer, continuo hacia la ingle, beso tras beso ella se excitaba mas, para ese momento ya lo deseaba, quería que siguiera hasta culminar lo que había empezado, el con toda la maestría que le dan los años, siguió lentamente por el interior de sus muslos, hizo ese camino de ida y vuelta, pero esta vez si llego directamente a su botón del placer, beso y lamió su clítoris, despacio, dándole tiempo a que gozara lo que le estaba haciendo, ella para ese momento ya gemía de placer, se dejaba llevar por las sensaciones nuevas que estaba sintiendo, gemía con la boca abierta, intentando recuperar a bocanadas el aire que se le iba en cada gemido, se retorcía al ritmo de los besos y los lengüetazos que le daba, con cada ir y venir de la lengua, ella levantaba las caderas, deseando que la penetrara, el lo sabia pero quería llevarla al cielo, quería que se lo pidiera, quería hacerla estallar en el orgasmo mas espectacular que ella hubiera sentido en toda su vida.

El seguía chupando su clítoris, dándole tiernos besos, de vez en cuando recorría la orilla de su orificio con la lengua, despacio lo rodeaba para después penetrarlo con la lengua, disfrutando de sus jugos que salían a raudales, ella ya estaba completamente lubricada, a punto del orgasmo, gemía y volteaba la cabeza de un lado a otro, arañando las sabanas, intentando aguantar todo el cúmulo de sensaciones que estaba experimentando, en un momento comenzó a sentir una sensación desconocida, que salía directamente de su vagina y que le recorría todo su cuerpo, nunca había experimentado esa sensación, era la primera vez, sentía como un calambre muy placentero recorría todo su cuerpo, tensando cada músculo, llevándola al paraíso.

Pasado un momento se relajaron sus músculos y comenzó a temblar, pero esta vez no de miedo, si no de placer puro.

1 comentario:

Marco Ramiro Hernandez dijo...

de novela tragica a erotico todo estoy sin salir del mismo relato

vientos