lunes, 6 de octubre de 2008

ella parte 3

-levántate pendeja, ponte esto.

Le dijo jalándola del brazo para que se incorporara, le dio un vestido y zapatos, ni siquiera le dio ropa interior, ella se levanto como autómata y se puso el vestido y los zapatos

-de ahora en adelante me vas a decir señor, entendiste pendeja.

Ella asintió con la cabeza, estaba temblando, esperando que en cualquier momento la volviera a golpear, el tenia otros planes en mente, la jaloneo rumbo hacia la puerta, ya estaba apunto de abrir cuando recordó algo.

-espérate ahí, déjame ponerte esto.

Saco una funda negra de tela, se la puso en la cabeza y se la amarro. Después abrió la puerta y la jalo hacia fuera, la llevaba agarrada del brazo, ella no se resistía, bajaron una escalera, recorrieron un patio enorme que separaba la casa donde la tenían encerrada de la puerta que da a la calle, salieron, se subieron a un automóvil y arrancaron con rumbo desconocido.

Minutos después llegaron a una casona en una parte acomodada de la ciudad, parecía una casa normal, pero en el interior funcionaba una casa de citas exclusiva, solo mafiosos y gente importante conocían la ubicación de ese lugar, por dentro era un palacio, pisos de mármol, estatuas, era toda una mansión, al entrar a la casa todo era normal, sala, comedor, cocina, en fin, todo lo de una casa normal, lo único diferente era una puerta debajo de una escalera, esa puerta daba al sótano, ahí era donde todo ocurría, en esa parte había una barra de bar, mesas, sillas y una pista de table dance, había una serie de privados para comodidad de los asistentes, también tenia una serie de habitaciones que servían de confinamiento para las mujeres que mantenían secuestradas ahí, todas pasaron por una situación similar a la de ella, normalmente alguien las inducía a las drogas, luego de que estaban enviciadas las forzaban a prostituirse de esa forma para poder seguir con el vicio, otras simplemente las secuestraban y las obligaban a trabajar ahí, todas eran hermosas, de diferentes tipos, unas rubias, otras morenas, pelirrojas, pero lo que todas tenían en común era el semblante, la tristeza se les notaba en la cara y en la mirada.

-Aquí te traigo a esta pendeja, enséñale lo que tiene que saber, y ponla a trabajar que tiene que desquitar lo que me costo.

Le dijo el señor a la madrota que estaba encargada de vigilarlas junto a un guarura malencarado.

-claro que si señor, yo me encargo de que este lista cuanto antes, que mañana viene el patrón y quiero que el la estrene.

La dejo en manos del guarura y salio por donde entro.

-llévatela a su cuarto, y cuidadito con que le hagas algo cabron, tiene que estar fresca para cuando llegue el patrón, has que se bañe y se ponga uno de los vestidos que hay en el closet, ya que este lista me avisas para empezar con el entrenamiento.

-si señora.

El guarura le quito la funda que tenia en la cabeza y se la llevo al cuarto, hizo que se desvistiera y la metió al baño.

-báñate bien, no me obligues a pegarte una putiza.

Ella se metió a la regadera y abrió el agua caliente, el guarura se salio del baño y abrió el closet, empezó a mover los vestidos viendo para escoger cual se pondría, selecciono un vestido negro que contrastaba con su piel blanca, ella en el baño se tallo largo rato, tratando de quitarse el recuerdo de tantas vejaciones de la piel, fue inútil, ni tallándose hasta sangrar sacaría de su sistema esa sensación que le daba nausea, ni aun quitándose la piel podría remover los recuerdos de todo el mal que le habían hecho hasta ese momento, pero lo peor estaba por venir.

-apúrate cabrona que no tengo todo tu pinche tiempo.

Ella salio, y el le señalo el vestido y le dijo que se vistiera, una vez que estuvo lista la llevo hacia donde estaba la madrota, ahí comenzó el entrenamiento, la señora la miro de pies a cabeza, camino alrededor de ella y le dijo;

-no estas tan mal, el patrón se va a poner contento cuando te vea, tu tienes que ser complaciente con el y con todos los demás señores que vengan, si te portas mal o cometes una pendejada aquí este cabron se va a encargar de matarte, entendiste pendeja.

Ella asintió con la cabeza.

-entendiste si o no, dijo la señora dándole una cachetada.

-contesta pendeja.

Asintió nuevamente con la cabeza, la señora dándole otra cachetada le dijo:

-con el hocico contesta que para eso lo tienes.

-si señora, contesto ella.

-así me gusta, que hagas caso, si obedeces y haces lo que te pidan no las vas a pasar tan mal, quien quite y hasta te guste, aquí los señores suelen ser muy esplendidos cuando les gusta alguna de ustedes, a veces hasta se las llevan a sus casas para que les sirvan de putas particulares, pero cuando se ponen renuentes a veces sacan la pistola y aquí mismo las matan, a la ultima que se negó a cumplirle un capricho al patrón la mato, nada mas 7 balazos le pego, así que mas vale que no cometas pendejadas.

-¿sabes bailar?, le pregunto la señora.

-un poco, no mucho.

-pues aquí vas a tener que aprender a huevo.

-pon la música para ver como se mueve esta pendeja, le dijo al guarura.

La música comenzó a escucharse, era una canción clásica de los table dance.

-a ver muévete mamacita, le dijo la señora.

Ella comenzó a moverse torpemente, con miedo nada mas se balanceaba de un lado a otro, la señora notablemente molesta le dijo:

-muévete chingado pareces pendeja, a ver déjame ponerte el ejemplo.

La señora se subió a la pista y la quito, comenzó a moverse cadenciosamente al ritmo de la música, caminaba alrededor del tubo, recargaba la espalda en el y se agachaba abriendo y cerrando las piernas, luego se levantaba y agarrada del mismo tubo se doblaba hacia delante mostrando su trasero, luego seguía dándole vueltas al tubo de una manera muy sensual, el guarura ya se estaba prendiendo nada mas de ver a la señora, semejante maestría para el tubo solo se podría deber a los años de experiencia que tenia en esos menesteres, termino la canción y se detuvo.

- así se hace, aprende bien para que no te tenga que maltratar, no me hagas decirte las cosas dos veces porque tengo muy poca paciencia, a ver ahora hazlo tu a ver si ya aprendiste.

El guarura volvió a poner la música y ella se subió a la pista y comenzó a bailar, lo hacia torpemente, tenia muy poca experiencia en ese tipo de baile, la señora le dijo que se soltara, ella obedeció por miedo a que le hiciera algo y comenzó a bailar imaginándose que era otra persona, que era un personaje de una película, tenia que convencerse de alguna forma que debía ser sensual, para evitar que la lastimaran.

Así comenzó el entrenamiento donde aprendería a complacer todo lo que le podrian solicitar los clientes exclusivos de aquel lugar.

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